La obra fue construida a finales de 2018 por iniciativa de la empresa privada Tecnoglass, para coincidir con los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe que se celebraron en la ciudad.
Símbolo de Progreso: El monumento es un homenaje a Barranquilla, conocida históricamente como «La Puerta de Oro de Colombia», y simboliza la fusión entre la cultura y la industria. Representa la visión de la ciudad hacia el futuro y su capacidad de reinvención.
Materiales: La estructura está compuesta por dos torres de acero y aluminio que sostienen más de 2.000 m² de vidrio laminado de seguridad multicolor.
Diseño: El diseño, seleccionado mediante un concurso de arte público, es una torre colorida y dinámica, con un patrón tipo arlequín. Los paneles de vidrio en tonos rojo, amarillo, verde, azul y blanco reflejan la diversidad y la energía del Caribe.
Iluminación Temática: Al igual que edificaciones icónicas mundiales como la Torre Eiffel, cuenta con un sistema de iluminación computarizado que le permite cambiar de colores para conmemorar eventos, días festivos o sucesos históricos.
La base del monumento no es solo decorativa, sino que funciona como un «mini-museo» que relata episodios trascendentales de la historia de Barranquilla y su influencia en el desarrollo de Colombia. En sus caras internas de vidrio estampado se plasman hitos como:
El inicio de la navegación a vapor en el Río Magdalena (1824).
La inauguración del primer puerto marítimo (1842).
La instalación del primer semáforo de Colombia.
La inauguración de Bocas de Ceniza, que oficializó a Barranquilla como el primer puerto marítimo y fluvial del país (1936).
El Monumento Ventana al Mundo no solo es una pieza arquitectónica récord, sino también un punto de encuentro y un motivo de orgullo que proyecta a Barranquilla como una ciudad próspera y conectada.
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