La Cazuela de Mariscos es el plato bandera del carro y del Pacífico colombiano, una sopa cremosa y reconfortante que concentra en un solo plato todo el sabor del océano. Su nombre proviene de las características «cazuelas» o ollas de barro donde se prepara y se sirve, lo que le da un toque auténtico y tradicional que resalta la calidez y la experiencia sensorial completa del plato.
Esta cazuela es una mezcla perfecta de mariscos frescos: camarones, cangrejos, calamares, pulpo, almejas, mejillones y ostras, acompañados de pescado blanco como mojarra o corvina. Todo se combina en un caldo espeso y cremoso que puede incluir leche de Coco (típico del Pacífico), crema de leche, vino blanco, tomate, cebolla, ajo, pimentón, apio y hojas de laurel, creando una explosión de sabores y aromas únicos para los paladares que buscan algo intenso, tropical y reconfortante a la vez.
La crema y la cremosidad son claves: después de preparar un sofrito base en la olla con verduras y hierbas, se agrega el caldo de pescado (recuperado de los propios mariscos para ganar más sabor) y se espesa con un poco de harina o crema, procurando que el caldo sea cremoso y no líquido. Al final, se incorporan los mariscos y se cocinan unos minutos más hasta que estén listos, pero sin pasarse, para que queden jugosos y tiernos.
Se sirve bien caliente, tradicionalmente en cuencos de barro (cazuelas), acompañado de plátano maduro frito, arroz blanco, limón, ají y aguacate. Es ideal para compartir en familia, para celebrar o como plato principal en cenas especiales, ya que es nutritivo, abundante y altamente delicioso.
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