El cuy asado es uno de los platos más representativos de la tradición ancestral de los Andes nariñenses. En Nariño, su consumo está ligado a saberes indígenas, a la vida rural y a los encuentros familiares y comunitarios, donde servir cuy es un gesto de aprecio, hospitalidad y celebración.
La preparación tradicional consiste en seleccionar un cuy joven, limpiarlo con cuidado, adobarlo con sal, ajo y cebolla —en algunas versiones también comino— y luego asarlo lentamente a la brasa o en fogón de leña hasta lograr una piel crujiente y una carne suave y jugosa. En los relatos regionales, también se resalta el acompañamiento de las vísceras preparadas aparte, conocidas como zungos, como parte de la experiencia completa del plato.
Más que un alimento, el cuy asado es una expresión de identidad nariñense. Está presente en celebraciones como cumpleaños, bodas, grados y fiestas populares, y mantiene viva la herencia de pueblos como los Quillacingas, Pastos y Abades, que lo incorporaron desde tiempos prehispánicos por su valor nutricional y simbólico.
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