El Cerro de Tena es el coloso agreste que complementa el binomio mítico más extraordinario de los Andes colombianos ⛰️. Alzándose con una cumbre afilada hasta los 500 metros sobre el valle del Río Minero en jurisdicción de San Pablo de Borbur, esta formidable formación rocosa representa al compañero eterno de Fura en la cosmogonía de la indómita nación Muzo.
Separado de Fura por un vertiginoso cañón fluvial donde retumba la corriente del agua, el Cerro de Tena destaca por su perfil altivo, sus densos bosques de niebla tropical en ladera y por ser una de las referencias geográficas más veneradas de la región esmeraldífera boyacense.
En el relato ancestral indígena, Tena encarna la fuerza, el coraje y la rectitud del varón muzo. Al comprobar el quebranto de su pacto sagrado y la desdicha que caería sobre su pueblo, prefirió quitarse la vida con una daga de macana antes que vivir con el dolor de la traición.
Su figura petrificada por el dios Are simboliza el honor inquebrantable, la fidelidad y la serenidad viril que vigila desde lo alto las montañas esmeraldíferas. Para los pobladores locales y guaqueros tradicionales, la silueta de Tena proyecta una energía de protección mística sobre quienes transitan los caminos de herradura del occidente de Boyacá.
Acceso y recorridos diurnos de lunes a domingo de 07:00 a.m. a 04:30 p.m.
El ingreso a las áreas de mirador comunitario y senderos señalizados es de $10.000 a $15.000 COP por persona. Los servicios de guianza local con relatos orales sobre la mitología indígena oscilan entre $35.000 y $50.000 COP por grupo.
Ubicado en el municipio de San Pablo de Borbur (Boyacá), a unas 2 horas y media de Chiquinquirá por vía terrestre. Los senderos de avistamiento y miradores de Tena parten desde las veredas ribereñas del Río Minero y el sector rural limítrofe con Pauna.
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