El Monumento a la Raza Indígena es una de las obras de escultura pública más expresivas e imponentes de Tunja. Erigido en el acceso norte de la capital, rinde tributo a la dignidad, fuerza espiritual y legado cosmogónico de los pueblos Muiscas que habitaron el valle sagrado de Hunza.
Creado en bronce y piedra por maestros escultores colombianos, el conjunto escultórico representa a la familia indígena muisca: el cacique guerrero vigilante, la madre protectora con su hijo en brazos y elementos simbólicos vinculados a la agricultura, la cerámica ritual y el sol Sué. Simboliza la resistencia y el mestizaje de la identidad boyacense.
Espacio público al aire libre con iluminación nocturna. Acceso permanente y gratuito.
Sobre la Avenida Central del Norte, en la glorieta de acceso a la UPTC y salida hacia Duitama.
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