La Laguna de la Cocha es un gran embalse natural de origen glaciar ubicado en el corregimiento de El Encano, a unos 23–40 minutos por carretera desde la ciudad de Pasto, sobre la vertiente oriental del Nudo de los Pastos. Sus aguas frías se extienden en aproximadamente 41–42 km², con una longitud cercana a los 25 kilómetros y profundidades que alcanzan alrededor de 74–75 metros, alimentadas por varios afluentes, especialmente el río Encano, y desaguando por el río Guamuez hacia el río Putumayo y la cuenca amazónica. A una altitud en torno a los 2.700–2.800 metros sobre el nivel del mar, la laguna se encuentra rodeada de montañas cubiertas de neblina, pastizales, bosques altoandinos y relictos de páramo, con un clima frío que oscila entre los 3 y 15 °C.
En el año 2000, La Cocha fue inscrita en la lista Ramsar como humedal de importancia internacional, convirtiéndose en el primer humedal Ramsar de alta montaña en la región andina de Colombia. Este reconocimiento destaca su papel como refugio de biodiversidad y reservorio de agua dulce, con una gran variedad de aves acuáticas, anfibios, peces y plantas acuáticas y de orilla. En el centro de la laguna se encuentra la Isla La Corota, de apenas 12 hectáreas, que alberga el Santuario de Flora Isla de La Corota, el área protegida más pequeña del Sistema de Parques Nacionales, pero una joya en términos de diversidad de musgos, helechos, orquídeas, anfibios y aves como el pato zambullidor, rodeada por una franja de totora que da un carácter muy particular al paisaje.
El principal acceso turístico a la laguna es el embarcadero de El Encano, conocido como “El Puerto” o “la pequeña Venecia campestre”, un caserío de casas de madera y chalets de estilo alpino construidos a la orilla de los canales y brazos de la laguna. Desde allí salen lanchas a motor que realizan recorridos por la laguna, visitas a la Isla La Corota y a los humedales de Santa Lucía, donde se pueden observar frailejones y vegetación de páramo en pequeñas caminatas guiadas. El Encano y sus alrededores cuentan con muelles, restaurantes típicos y alojamientos rurales como hostales y hoteles tipo cabaña, muchos de ellos con arquitectura en madera y techos inclinados, que recuerdan paisajes europeos de montaña pero con identidad nariñense.
Entre las actividades más habituales se encuentran los paseos en lancha por la laguna para apreciar el paisaje, la visita al Santuario de Flora Isla La Corota y a su sendero ecológico de unos 500 metros que culmina en un mirador panorámico, la observación de aves y la fotografía de naturaleza. También son populares las caminatas por la vereda El Puerto y por otros senderos rurales, donde se pueden ver chalets de inspiración suiza, jardines floridos, huertas y pequeños oratorios, además de los humedales de Santa Lucía, reconocidos como parte del complejo Ramsar y escenarios de educación ambiental. La gastronomía local tiene como estrella la trucha arcoíris, preparada frita, al ajillo, sudada o en salsa, acompañada de productos de la zona como maíz, papa y cuy, servida en múltiples restaurantes a la orilla del agua.
Culturalmente, La Cocha está cargada de mitos y leyendas, como historias de ciudades sumergidas y campanas que se escuchan bajo el agua, además de tradiciones religiosas como peregrinaciones a la Isla La Corota en honor a la Virgen de Lourdes. El territorio también alberga reservas naturales privadas y procesos comunitarios de conservación articulados a la Red de Reservas Naturales “José Gabriel” de La Cocha, donde familias campesinas viven del turismo rural, la agricultura sostenible y la protección de bosques y humedales. Todo esto hace que la laguna sea percibida no solo como un atractivo escénico, sino como un territorio sagrado y de fuerte identidad local en el suroccidente colombiano.
Para quienes llegan desde Ipiales, la Laguna de la Cocha suele combinarse en circuitos que incluyen el Santuario de Las Lajas, la ciudad de Pasto y otros destinos de Nariño. Operadores locales ofrecen excursiones de un día desde Pasto hacia la laguna y sus humedales, con transporte terrestre de unos 40–60 minutos, navegación, caminatas cortas y almuerzo típico, mientras que planes de varios días pueden añadir visitas a reservas, recorridos culturales y experiencias de turismo comunitario. Este modelo de turismo de naturaleza y cultura, con énfasis en el respeto por el humedal y sus comunidades, ha convertido a La Cocha en uno de los destinos imprescindibles del sur de Colombia.
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