Es uno de los edificios más icónicos del centro de Medellín, antigua sede de la Gobernación de Antioquia y hoy corazón de la vida cultural del departamento. Destaca por su arquitectura neogótica flamenca en blanco y negro, su gran cúpula y sus salones dedicados al arte, la memoria y el patrimonio. Ubicado junto a la Plaza Botero, frente al Museo de Antioquia y muy cerca de la Basílica de la Candelaria, el palacio se levanta en el sector Centro como una especie de “castillo gótico” rodeado de esculturas, iglesias y edificios históricos. Su fachada ajedrezada en tonos claros y oscuros, coronada por una cúpula de unos 20 metros custodiada por gárgolas, lo convierte en un punto fotográfico obligado y en un referente inmediato del paisaje urbano de Medellín.
Diseñado por el arquitecto belga Agustín Goovaerts y construido entre 1925 y 1932, fue concebido originalmente como Palacio de la Gobernación de Antioquia, con cinco niveles y más de 300 despachos, sala de la Asamblea, biblioteca, archivo, imprenta y museo, todo en un estilo gótico renacentista/flamenco muy poco común en Colombia. Problemas económicos, cambios políticos y el regreso de Goovaerts a Bélgica hicieron que solo se construyera una parte del proyecto inicial, y las fachadas norte se completaran décadas después, dando al edificio el aspecto actual que conocemos.
Hoy el inmueble es Bien de Interés Cultural de ámbito nacional y sede del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia. En su interior alberga el Archivo Histórico Departamental, la Biblioteca Carlos Castro Saavedra, la Fonoteca Departamental y Centro de Documentación Musical, una galería de arte y la sala-museo Rafael Uribe Uribe con información sobre la vida del líder liberal que le da nombre. Sus corredores luminosos, patios interiores y el auditorio decorado con un mural de Ignacio Gómez Jaramillo sobre la abolición de la esclavitud lo convierten en un escenario ideal para exposiciones, conciertos de cámara, cine, talleres y programación cultural permanente.
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