El Parque de los Poetas se ubica entre las carreras 1 y 3 y las calles 12 y 13, en el centro histórico de Cali, contiguo a la Iglesia de La Ermita, el Teatro Jorge Isaacs y el Boulevard del Río. Inaugurado en 1995 por la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, este pequeño parque recuperó un espacio abandonado para convertirlo en un homenaje permanente a la poesía vallecaucana, con esculturas de bronce a cargo del maestro José Antonio Moreno.
El parque cuenta con cinco esculturas monumentales de poetas emblemáticos del Valle: Jorge Isaacs (autor de “María”), Ricardo Nieto, Carlos Villafañe, Octavio Gamboa y Octavio Llanos, realizadas en láminas blancas de bronce que con el tiempo adquirieron un tono verde patinado. Cada figura se presenta en pose reflexiva o inspirada, acompañada de placas con versos, biografías y datos sobre su obra, invitando al visitante a detenerse, leer y conectar con la poesía regional. El diseño incluye bancas para lectura, árboles frutales, arbustos en flor y pequeñas áreas verdes que crean un ambiente sereno en pleno centro urbano.
Su ubicación lo integra a un circuito cultural clave de Cali: a pasos de la Iglesia de La Ermita (ícono azul del centro histórico), el Teatro Jorge Isaacs (homenaje al novelista vallecaucano) y el Boulevard del Río con sus “gatas del río” (esculturas felinas de Fernando Botero). Esto lo convierte en un punto de parada ideal para quienes recorren el centro histórico a pie, combinando arquitectura, literatura y paisajismo urbano.
El parque es escenario habitual de recitales de poesía, festivales literarios, conversatorios y actividades culturales organizadas por la Secretaría de Cultura de Cali, especialmente durante el Festival Internacional de Poesía de Cali y el Mes del Libro. También se realizan presentaciones de poetas nacionales e internacionales, lecturas al aire libre y eventos educativos para escuelas, consolidándose como un “cielo abierto para las voces” en la capital vallecaucana.
Acceso libre y gratuito las 24 horas, el parque ofrece bancas para descanso, áreas sombreadas y proximidad a servicios como cafés, heladerías y restaurantes del centro, además de baños públicos cercanos en la Iglesia de La Ermita. Es un espacio seguro durante el día y bien iluminado por la noche, frecuentado por estudiantes, jubilados, familias y turistas que buscan un respiro cultural en medio del bullicio caleño.
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