La Torre del Reloj se encuentra entre la Plaza de la Paz y la Plaza de los Coches, en el extremo suroccidental del centro histórico de Cartagena de Indias, funcionando como la puerta principal de acceso peatonal y vehicular a la ciudad amurallada. Su construcción se inició en 1601 como parte del sistema de fortificaciones diseñado para proteger la ciudad de ataques piratas y corsarios, y se completó entre 1631 y 1739 con diferentes modificaciones y refuerzos. Originalmente conocida como Boca del Puente por el puente levadizo que cruzaba el foso, la torre fue reconstruida en 1697 tras daños causados por el ataque del barón de Pointis y posteriormente decorada en estilo postclásico por el ingeniero militar Juan de Herrera y Sotomayor.
La estructura actual presenta tres arcos de acceso: el central, más alto y ancho, flanqueado por dos arcos laterales más pequeños que originalmente albergaban una capilla y un depósito de armas. La torre se eleva sobre la muralla de piedra con una fachada barroca que incluye un arco de medio punto rodeado de columnas toscanas, entablamento con triglifos y un reloj importado de Suiza en 1937 que reemplazó a uno anterior traído de Estados Unidos en 1874. El reloj marca las horas con un tañido de campanas que aún se escucha en el centro histórico, y la torre está coronada por un chapitel octogonal que la hace visible desde varios puntos de la ciudad.
La Torre del Reloj no solo es un elemento defensivo, sino también un símbolo de la historia colonial de Cartagena, testigo de ataques piratas, reconstrucciones tras bombardeos y la evolución urbana de la ciudad desde el siglo XVII hasta la actualidad. Hoy sirve como punto de encuentro turístico, escenario de conciertos al aire libre durante el Festival Internacional de Música de Cartagena y lugar ideal para fotos panorámicas del centro histórico, Getsemaní y la Bahía de Cartagena.
La plaza frontal, Plaza de la Paz, está pavimentada en piedra, rodeada de bancos, árboles y vendedores ambulantes de bebidas refrescantes, helados y artesanías, y conecta directamente con la Plaza de los Coches y la Torre del Reloj propiamente dicha. Desde aquí se accede al casco histórico caminando por calles empedradas llenas de balcones coloniales, iglesias, museos y cafés, formando el inicio perfecto de cualquier recorrido a pie por la ciudad amurallada.
El acceso a la torre y la plaza es libre y permanente, sin costo alguno, aunque se recomienda visitar temprano en la mañana o al atardecer para evitar el calor y disfrutar de la mejor luz para fotos. Es uno de los puntos más fotografiados de Cartagena y un lugar seguro para transitar de día y de noche, con presencia constante de policía turística y guardias municipales. Muchos tours a pie, en chiva rumbera o city tours incluyen la torre como primera parada para contextualizar la historia colonial y las murallas de la ciudad.
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