Las Hormigas Culonas son uno de los snacks exóticos más representativos de Santander y un símbolo profundo de la gastronomía de la región. Son hormigas recolectadas en temporada, tostadas o fritas con sal, y forman parte de una tradición heredada de los pueblos indígenas guanes, que las consumían desde hace siglos como alimento especial y de alto valor cultural.
Su sabor es intenso, tostado y ligeramente a nuez, con una textura crujiente que las convierte en un bocadillo muy singular. Además de su valor gastronómico, se les atribuye una fuerte carga simbólica ligada a la identidad santandereana, e incluso a creencias populares sobre propiedades afrodisíacas y nutritivas.
La recolección ocurre en temporada, generalmente después de las primeras lluvias, cuando salen en su vuelo nupcial. Luego se les quitan las alas y patas, y se tuestan hasta quedar listas para consumo o comercialización, muchas veces como souvenir gastronómico para viajeros que visitan lugares como Barichara, San Gil y Bucaramanga
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