Criada en las aguas frías, puras y oxigenadas del cuerpo de agua dulce más imponente de Colombia, la Trucha Arcoíris del Lago de Tota es un emblema gastronómico que dinamiza las economías ribereñas de Aquitania y Cuítiva. Su carne rosácea y textura firme son celebradas por chefs de alta cocina y comensales viajeros.
Introducida en las lagunas de alta montaña a mediados del siglo XX, la trucha arcoíris encontró en el lago un hábitat óptimo. Se prepara fresca del día en múltiples versiones: a la plancha dorada en mantequilla campesina, al ajillo aromatizada con ajo frito y perejil crespo, gratinada al horno con champiñones y queso Paipa fundido, o ahumada en maderas nativas.
En los malecones y restaurantes de la orilla en Aquitania, los embarcaderos de Cuítiva y los miradores de altura alrededor del lago en Tota.
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