El Piquete Boyacense no es un plato individual, sino un ritual social y comunitario donde la abundancia de la tierra y el corral se comparten sin etiquetas ni cubiertos. Servido sobre hojas soasadas de plátano en el centro de tablones comunales de madera, representa la hospitalidad boyacense en su máxima expresión a lo largo de las rutas de Ventaquemada y Sutamarchán.
Un piquete auténtico reúne cortes nobles y campesinos: costilla de cerdo dorada al carbón, carne de res guisada o cecina, gallina criolla campesina despresada, longaniza artesanal especiada, morcilla o rellena criolla con arroz y arveja, chicharrón crujiente totiado, papa salada de la variedad tocarreña nevada de salmuera, mazorca tierna, plátano maduro asado y envueltos de choclo al vapor.
Famosos en los corredores gastronómicos de Ventaquemada, los asaderos de la Calle Real de Sutamarchán y las fondas campestres de Villa de Leyva.
Deja una respuesta