La Mazamorra Chiquita es uno de los legados culinarios precolombinos más complejos y respetados de Colombia. Su origen se remonta a las ollas ceremoniales del pueblo muisca en el Valle de Iraca en Sogamoso, donde el maíz tierno quebrado se combinaba con carnes de cacería y hierbas nativas. Con la llegada española, se transformó en un banquete comunitario de fiesta patronal.
A diferencia de las mazamorras dulces de otras regiones, la mazamorra chiquita boyacense es netamente de sal. Se elabora con maíz porva amarillo o blanco pilado y fermentado levemente. En un caldo enriquecido con carne de pecho de res, costilla de cerdo y trocitos de menudo o chicharrón, se incorporan nabos, acelgas de hoja verde oscura, fríjol verde tierno y papa de año.
Destacan las preparaciones dominicales en las plazas rurales de Sogamoso, los piqueteaderos tradicionales de Socha y los comedores campesinos de Pesca.
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