El Patacón de plátano verde es el cimiento insustituible sobre el que descansa toda la cocina costeña colombiana. Presente sin excepción desde los muelles pesqueros de Santa Marta hasta las casonas coloniales de Cartagena y las cantinas vallenatas de Valledupar, este prodigio de plátano frito dos veces es crujiente, dorado y sumamente versátil.
Tronchos gruesos de plátano hartón verde recién pelado se sumergen primero en manteca o aceite tibio para cocinarlos por dentro sin dorar la corteza. Se retiran, se aplastan en caliente entre dos tablas de madera o con una «pataconera» hasta formar discos planos y crujientes, y se sumergen brevemente en agua de ajo y salmuera antes del segundo golpe de fritura a fuego ardiente, lo que garantiza bordes de encaje hipercrocante.
En las terrazas gastronómicas de El Rodadero en Santa Marta y los asaderos populares de Valledupar.
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