Sora, en la Provincia Centro, es un pueblo de aire puro y leyendas de brujería, con cascadas, lagunas de altura y huella fósil marina, ideal para ecoturismo, historia muisca y escapadas cerca de Tunja.
Sora, fundado el 12 de agosto de 1556 por fray Tomás Grijalba Castellanos, mezcla herencia muisca, arquitectura colonial y un valle fértil rodeado de montañas donde, según la tradición, pasó Simón Bolívar rumbo a Villa de Leyva en 1819.
El municipio es reconocido por su aire limpio, cascadas como Salto del Mortiño, Laguna del Sol a más de 3.500 msnm, pozos azules sagrados y un famoso muro con cuarzo y fósiles marinos que recuerda que allí alguna vez hubo mar.
Caminar hasta Salto del Mortiño, cascadas El Gavilán, El Salitre, Chone y los pozos azules, ideales para senderismo, baño en agua fría y fotografía de naturaleza.
Subir a la Laguna del Sol para vistas panorámicas del pueblo y visitar el Parque Principal con su iglesia colonial, fuente en piedra y Museo Arqueológico Sátiro Rivas con hallazgos prehispánicos.
Explorar relatos de brujería ligados a la leyenda de Huitaca y Bochica, que hicieron de Sora una de las “tres potencias de brujería” en Colombia.
Platos típicos como cuchuco de trigo con espinazo, ajiaco soraquense, mute, mazamorra dulce con queso campesino y picadas con carnes al carbón, chorizo y papa criolla.
Amasijos y postres locales: puntal sorano, runta, empanadas, tamales y panes horneados en leña; cafés y carnes al barril en sitios como Casa Trapiche y restaurantes familiares.
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