El Monumento a los Zapatos Viejos es una escultura monumental de bronce que rinde homenaje al poeta cartagenero Luis Carlos López, autor del poema “A mi ciudad nativa” donde compara Cartagena con unos zapatos viejos que se aman por su familiaridad y origen humilde. Ubicado en el Pie del Cerro detrás del Castillo de San Felipe de Barajas, se ha convertido en emblema fotográfico de la ciudad.
La obra original, creada en 1954 por el escultor Tito Lombana (hermano de Héctor Lombana), fue ejecutada en cemento con pátina de plombagina y donada a la Alcaldía de Cartagena a cambio de libertad creativa absoluta. Tras 37 años deteriorándose, fue demolida en 1994 por deterioro avanzado durante obras viales y recreada en bronce por su hermano Héctor Lombana Piñeres, quien descubrió que el original tenía un zapato más grande que el otro, detalle fiel al poema.
La escultura presenta un par de botas gigantes (una vertical y otra recostada), gastadas y ajadas, sobre base de concreto rodeada de arbustos podados que evocan el cariño nostálgico por lo cotidiano y patrio. Su ubicación estratégica permite fotos con el Castillo San Felipe al fondo, multiplicando su impacto visual y turístico.
El monumento simboliza el amor incondicional por Cartagena: humilde, desaliñada, pero entrañable como “unos zapatos viejos” que acompañan toda la vida, reflejando la identidad costeña orgullosa de sus raíces y contrastes. Popularizado por el “Tuerto” López, se ha convertido en selfie point obligado para turistas que reconocen en su sencillez poética la esencia cartagenera.
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