La Chicha de Maíz no es una simple bebida alcohólica: es la savia cultural y espiritual que cohesionó al pueblo Muisca durante siglos. Elaborada mediante la fermentación controlada del grano de maíz en tinajas y múcuras de arcilla cocida, fue considerada el néctar de los dioses en ceremonias cósmicas en Sogamoso y plazas históricas de Tunja y Villa de Leyva.
El proceso tradicional parte del maíz germinado o malteado, molido y cocido en agua con panela raspada. La mezcla se trasvasa a una tinaja de barro curada que conserva colonias de levaduras silvestres autóctonas. Con el paso de los días, la fermentación genera una efervescencia natural con notas cítricas, cuerpo sedoso y un grado alcohólico suave que energiza el espíritu.
En las chicherías artesanales de los barrios patrimoniales de Tunja, las fondas históricas de Villa de Leyva y las fiestas patronales de Sogamoso.
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