Las Empanadas de Añejo son la mayor gloria del mecato y la gastronomía callejera de San Juan de Pasto. Su secreto mágico radica en la masa: elaborada exclusivamente con maíz morocho fermentado («añejado») durante varios días bajo agua de montaña, lo que le confiere una textura dorada ultrafina, crocante como cristal y con un toque agridulce inconfundible.
El grano de maíz reposa en tanques de fermentación láctica natural durante cinco a ocho días hasta alcanzar su grado óptimo de acidez. Se muele finamente y se soba con grasa campesina hasta formar una lámina delgadísima. Se rellenan con un guiso sustancioso de carne de cerdo o res picada a cuchillo, arroz pastuso, arvejas tiernas y huevo cocido, friéndose en manteca caliente hasta que la masa se infla en burbujas crujientes.
En los puestos de empanadas del pasaje Las Cuadras, los alrededores de la Plaza de Nariño y en las cafeterías tradicionales de Pasto.
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